Oh mar, enorme mar, corazón fieroDe ritmo desigual, corazón malo,Yo soy más blanda que ese pobre paloQue se pudre en tus ondas prisionero. Oh mar, dame tu cólera tremenda,Yo me pasé la vida perdonando,Porque entendía, mar, yo me fui dando:«Piedad, piedad para el que más ofenda». Vulgaridad, vulgaridad me acosa.Ah, me han comprado la ciudadSigue leyendo «Frente al mar»