Vamos hacia los árboles… el sueñoSe hará en nosotros por virtud celeste.Vamos hacia los árboles; la nocheNos será blanda, la tristeza leve. Vamos hacia los árboles, el almaAdormecida de perfume agreste.Pero calla, no hables, sé piadoso;No despiertes los pájaros que duermen.
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CHARLES BUKOWSKI
RIMA XX
Sabe, si alguna vez tus labios rojosquema invisible atmósfera abrasada,que al alma que hablar puede con los ojos,también puede besar con la mirada.
RIMA XIX
Cuando sobre el pecho inclinasla melancólica frente, una azucena tronchadame preces. Porque al darte la pureza,de que es símbolo celeste,como a ella te hizo Diosde oro y de nieve.
RIMA XVIII
Fatigada del baile, encendido el color,breve el aliento, apoyada en mi brazo,del salón se detuvo en un extremo. Entre la leve gasa que levantaba el palpitante seno,una flor se mecíaen compasado y dulce movimiento. Como cuna de nácarque empuja al mar y que acaricia el céfirotal vez allí dormía al soplo de sus labios entreabiertos.Sigue leyendo «RIMA XVIII»
RIMA XVII
Hoy la tierra y los cielos me sonríen;hoy llega al fondo de mi alma el sol;hoy la he visto..,la he visto y me ha mirado… ¡Hoy creo en Dios!
RIMA XVI
Si al mecer las azules campanillasde tu balcón, crees que suspirando pasa el vientomurmurador, sabe que, oculto entre las verdes hojas,suspiro yo..Si al resonar confuso a tus espaldasvago rumor, crees que por tu nombre te ha llamadolejana voz, sabe que, entre las sombras que te cercante llamo yo. Si se turba medroso en la altaSigue leyendo «RIMA XVI»
RIMA XV
Cendal flotante de leve bruma,rizada cinta de blanca espuma,rumor sonoro de arpa de oro,beso del aura, onda de luz,eso eres tú. Tú, sombra aérea que cuantas vecesvoy a tocarte, te desvanecescomo la llama, como el sonido,como la niebla, como un gemidodel lago azul. En mar sin playas onda sonante,en el vacío cometa errante,largo lamento. DelSigue leyendo «RIMA XV»
RIMA XIV
Te vi un punto, y, flotando ante mis ojos,la imagen de tus ojos se quedó,como la mancha obscura, orlada en el fuego,que flota y ciega si se mira al sol. Adondequiera que la vista fijo,torno a ver tus pupilas llamear;mas no te encuentro a ti; que es tu mirada:unos ojos, los tuyos, nada más. DeSigue leyendo «RIMA XIV»
RIMA VII
Del salón en el ángulo oscuro,de su dueño tal vez olvidada,silenciosa y cubierta de polvoveíase el arpa. ¡Cuánta nota dormía en sus cuerdascomo el pájaro duerme en la ramaesperando la mano de nieveque sabe arrancarlas! ¡Ay! -pensé-, ¡Cuántas veces el genioasí duerme en el fondo del alma,y una voz, como Lázaro, esperaque le diga: “LevántateSigue leyendo «RIMA VII»