RIMA XVIII

Fatigada del baile, encendido el color,breve el aliento, apoyada en mi brazo,del salón se detuvo en un extremo. Entre la leve gasa que levantaba el palpitante seno,una flor se mecíaen compasado y dulce movimiento. Como cuna de nácarque empuja al mar y que acaricia el céfirotal vez allí dormía al soplo de sus labios entreabiertos.Sigue leyendo «RIMA XVIII»

RIMA XV

Cendal flotante de leve bruma,rizada cinta de blanca espuma,rumor sonoro de arpa de oro,beso del aura, onda de luz,eso eres tú. Tú, sombra aérea que cuantas vecesvoy a tocarte, te desvanecescomo la llama, como el sonido,como la niebla, como un gemidodel lago azul. En mar sin playas onda sonante,en el vacío cometa errante,largo lamento. DelSigue leyendo «RIMA XV»

RIMA VII

Del salón en el ángulo oscuro,de su dueño tal vez olvidada,silenciosa y cubierta de polvoveíase el arpa. ¡Cuánta nota dormía en sus cuerdascomo el pájaro duerme en la ramaesperando la mano de nieveque sabe arrancarlas! ¡Ay! -pensé-, ¡Cuántas veces el genioasí duerme en el fondo del alma,y una voz, como Lázaro, esperaque le diga: “LevántateSigue leyendo «RIMA VII»

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