Te vi un punto, y, flotando ante mis ojos,la imagen de tus ojos se quedó,como la mancha obscura, orlada en el fuego,que flota y ciega si se mira al sol. Adondequiera que la vista fijo,torno a ver tus pupilas llamear;mas no te encuentro a ti; que es tu mirada:unos ojos, los tuyos, nada más. DeSigue leyendo «RIMA XIV»