- Editorial: VRYA
- Idioma: inglés
- Encuadernación: ebook
- ISBN: 978-1-7323999-8-3
- Número de páginas: 609
- Fecha de publicación: 20 de junio de 2016

Oxnard Matheson ya había aceptado que lo único que recibiría del mundo serían desgracias. Con un padre que huyó después de plantar en él la semilla del desprecio propio, hizo frente a la vida junto a su madre. Un día, en un camino de tierra que daba a una casa antes oscura y deshabitada, se encontró con un niño de 10 años que parecía estar esperándolo. Ox lo saludó sin saber que su vida estaba apunto de cambiar y que detrás de aquellos ojos que parecían destellar un color naranja estaba lo que siempre estuvo buscando, o no. El pequeño, Joe, lo llevó a conocer a su familia: Los Bennet. Un apellido que erizó la piel de su mejor amigo, Gordo, cuando le contó de aquel encuentro después.
Ox se ve inmiscuido en un sin fin de misterios, y sentimientos desconocidos empiezan a aflorar en su pecho ocupandolo todo. Después de que la muerte mancha a su familia y Joe huye por venganza, Ox debe hacer frente a una gran responsabilidad. Sin embargo, siempre puede escoger. Siempre hay otra opción. Entre el amor y lo estable. Entre irse y quedarse. Entre luchar y abandonar. Entre el corazón y la razón. Entre lo que es y lo que podría ser.
Este libro lo leí casi que por obligación. Y gracias. Porque de otra forma no creo haberlo leído por voluntad propia. Durante las primeras 100 o 150 páginas tuve la sensación de que estaba avanzando lento. Cosa que seguramente tiene que ver con mi poca predisposición hacia este tipo de historias: lobos, brujos, alfas, omegas, cazadores, etc. Claro que siempre está la vida para tirarte las cosas a la cara y derrumbar todo aquello que creías sobre ti mismo.
Tj Klune supo llegar hasta lo más hondo de mi corazón. Qué cariño le tomé a este libro la primera vez que me reí sinceramente. Con ganas, en voz alta. Y cuando ocurrió de nuevo, lo abracé. Lloré a mares unas dos o tres veces y me vi envuelta, casi sin darme cuenta, en una obsesión por querer más y más de este libro. 600 páginas se me quedaron cortas.
No puedo evitar lanzar tantas a flores a este libro. Y es que cuando terminé de leerlo, me quedé pensándolo, rebobinando y me dije: «este libro es como escuchar una canción vieja de la oreja de Van Gogh». Se me estremece algo por dentro. Hizo que recordara plenamente a mi yo de 15 años leyendo con cada parte de su cuerpo. Sin pensar tanto, sin analizar tanto, solo leyendo, sintiendo.
Naturalmente lo recomiendo. ¡Felices lecturas!