- Fecha de publicación: 1816
- Edición: plutón Ediciones X, s. 1.,2014
- Número de páginas: 382
- Traducción: Benjamin Briggent
- ISBN: 978-84-15089-62-9
- Idioma original: inglés.

Emma Woodhouse es una joven adinerada que vive junto a su padre achacado por los males de la vejez. Además de todas las buenas características que se le atribuyen a la joven, Emma es también un tanto mimada y cree tener la capacidad de unir o pronosticar a la pareja perfecta. Por lo que en su propio recelo hacia el matrimonio , Emma se encarga de hacer de casamentera. Conoce a Harriet, una joven sin dinero y con un origen incierto, en la que ella ve potencial como una señorita de sociedad. Se encarga, entonces, de entrenarla y moldearla en base a lo que se espera de una mujer de buena posición en aquella época. Y, sin duda, Emma pronto empieza a buscar la pareja perfecta para Harriet. Finalmente, cuando cree tenerla, todo se voltea y nada sale como se esperaba.
Por otro lado, Emma, quien siempre se ha visto provista de una creciente predilección por sus vecinos, no se acostumbra a los debates con aquel personaje que se encarga de hacerle saber sus errores y fallas, el señor Knighley. Un viejo y gran amigo de la familia Woodhouse, es el único capaz de contrariar a Emma.
Debido a aquella relación entre Emma y el señor Knightley, a lo largo del libro se van creando escenas deliciosas que son, en definitiva, mis favoritas. En ellas, el lector será capaz de adentrarse en la mente de nuestra Emma e ir desmenuzando poco a poco el carácter del señor Knightley.
Jane Austen ha, sin duda, atrapado a muchos lectores con su obra. Supo abrirse un camino en el mundo de la literatura y aun después de su muerte su obra es un clásico regalándonos una vista panorámica de lo que era la vida entre el siglo xviii y xix. Se dice que antes de escribir esta novela, Austen escribió: «voy a elegir una heroína que, excepto a mí, no gustará mucho» naciendo, entonces, nuestra Emma Woodhouse.
Ya habré de mencionarlo antes, pero siempre siento la necesidad de repetirlo. Y es que una de las razones principales de mi fascinación por los clásicos se debe a las conversaciones tan ricas que se dan entre los personajes. Jane Austen lo hace, por lo que con sus libros estoy todo el tiempo sonriendo, asintiendo, negando, como si estuviese yo misma hablando con los personajes.
Recomiendo muchísimo esta novela. Esperando con ansias la adaptación cinematográfica de 2020. ¡Felices lecturas!