- Fecha de publicación: 2009
- Páginas: 304
- Primero edición en libro electrónico: octubre, 2015
- Traducción: Abel Murcia
Olga Nawoja Tokarczuk (Sulechów, Polonia, 29 de enero de 1962) es una escritora y ensayista polaca, autora de adaptaciones escénicas, poeta y psicóloga. Ganadora del Premio Literario Nike de literatura polaca y del Premio Nobel de Literatura de 2018 anunciado el 10 de octubre de 2019.

“Su necesidad de hablar mal del prójimo era tan grande que no era necesario tirarle de la lengua”.
Janina Duszejko, fiel amante de la naturaleza y animales, maestra de inglés en una pequeña escuela y cuidadora de las casas aledañas en alquiler, se levanta de su cama a mitad de la noche para abrir la puerta a su vecino, quien le dice: “vístete por favor, Pie Grande está muerto”. Y no es el único. A lo largo de la historia se dan varios asesinatos, sobre los cuales cada personaje nos presenta una teoría distinta. ¿El conector entre las víctimas? La caza. Todas las víctimas practican la caza furtiva.
Janina, en sus ganas de ayudar a resolver el misterio, tiene su propia teoría de lo ocurrido en todos los casos: los causantes de las muertes son los animales. En alguna especie de complot los animales se han unido para vengar a sus semejantes. Por esto y por sus teorías astrológicas sobre los asesinatos, la gente tilda a Janina de loca.
Tokarczuk nos regala personajes bastante peculiares, todos parte del aire sombrío que rodea a la historia de principio a fin. Dado que Janina consideraba que su propio nombre no la representaba, creía lo mismo sobre los demás, por lo que se dirigía a ellos con rasgos de su personalidad o características físicas que les hicieran especial tal como: “pie grande” y “pandedios”. Por otro lado, los diálogos eran enriquecedores, hacían que la historia avanzara visiblemente y casi siempre conseguían sorprender.
Esta novela, que tiene el poder de derribar, de manera sutil, nuestros muros internos, refleja nuestra propia sociedad. Critica sin remordimientos y a modo de ametralladora la falta de respeto hacia la naturaleza por parte de la humanidad. También toca, bajo perfil, temas como: la muerte, el sentido y propósito de la vida, la corrupción y la contradicción que habita dentro del ser humano.
“Y ninguno de nosotros recordaba que la opinión con la que no estaba de acuerdo en un momento preciso era poco antes la opinión que defendía”.
Investigando sobre la autora, me dio la impresión de que plasmó en esta novela gran parte de lo que ella misma es y cómo ve el mundo. Creando así, un personaje principal humano y emocional, lleno de dudas y de opiniones firmes por igual que pone en nuestras manos la vida bajo su particular perspectiva. Tokarczuk estudió psicología, cosa que se deja ver en las escenas de introspección de Janina, las cuales considero son magistrales.

“A veces tengo la sensación de que vivimos en un mundo inventado por nosotros mismos. Establecemos lo que está bien y lo que no. Dibujamos mapas de significados… Y después nos pasamos toda la vida luchando contra lo que hemos concebido”.
Yo dividía los monólogos internos de Janina entre los aburridos y los deslumbrantes. No había intermedio. O me aburrían a muerte o me dejaban fascinada. Tenía una inclinación casi obsesiva por la astrología, en algunas ocasiones se explayaba por hojas enteras en explicaciones y deducciones astrales que me resultaban tediosas e irrelevantes. No encontraba la forma de volver a agarrar el ritmo. Las situaciones se volvían tan monótonas e insípidas que a veces, incluso, debía volver atrás para saber en qué lugar era que se estaban moviendo los personajes.
Lo que me parece muy curioso es que esta obra sea catalogada como diferente entre las otras novelas de la autora porque, según, se escapa de lo reflexivo y filosófico, aspectos característicos en la narrativa usual de la autora. Me sorprende en demasía porque yo debía parar a mitad de esta lectura para subrayar frases que me ponían a pensar. Tanto así que en una de mis notas en el libro puse: existencialismo. Razón por la que quiero leer otro libro de la autora.
“¡Éramos tan parecidos los unos a los otros! Tan frágiles y transitorios, tan expuestos a la destrucción. Andábamos confiados de un lado para otro bajo un cielo del que no nos cabía esperar nada bueno”.
Noté en el libro un contraste que resultaba divertido y muy inteligente. En un momento nos mostraba, sin siquiera decirlo pero invitándonos a sentir, lo cruel e hipócrita que puede llegar a ser el ser humano. Colocándose vendas en los ojos de forma voluntaria encima de las que ya tenía por nacimiento. Por otro lado, un humano vulnerable, arrepentido, puesto en la tierra a su suerte y haciendo lo que sea para sobrevivir.
Detecté cierta desesperación en todo el libro. Un tipo de impaciencia e impotencia contagiosa que se quedó conmigo incluso después de haber terminado de leerlo. Leía y releía las citas que había subrayado con el fin de recordarlas y entender un poco a la misma autora. Por lo que proyecta la novela y las citas imperdibles, recomiendo esta novela a quienes tengan esas inclinaciones existencialistas, astrológicas y con la capacidad de sobrellevar un personaje y una narrativa tan peculiar.
Si leen el libro o si ya lo leyeron, no duden en contarme qué les pareció. Felices lecturas.